5 enero, 2026•By Adalberto Villasana Miranda
Maestra Ivette Estrada. Abanico.
Abanico
Ghosting laboral o el silencio como grito
Por Ivette Estrada
La generación Z decidió que desaparecer es la manera de comunicar descontento. Así, pueden no presentarse sin explicaciones a una entrevista laboral, dejar de acudir al trabajo sin decir adiós, “borrarse” de la compañía sin cerrar un ciclo.
El ghosting laboral no es un simple acto de irresponsabilidad, sino un gesto simbólico, una declaración emocional, generacional y ética, aunque profundamente problemática, sobre cómo se vive hoy el trabajo, la autoridad y el compromiso.
Para muchos jóvenes, especialmente Gen Z, el silencio no es vacío: es un límite, una forma de decir “hasta aquí” sin entrar en conflicto.
Es una estrategia aprendida en un mundo donde las instituciones fallaron en protegerlos, la precariedad es norma, la comunicación digital normalizó desaparecer y la confrontación se percibe como desgaste emocional innecesario.
No justifico la práctica, pero sí la leo: el ghosting laboral es un síntoma, no una causa.
El ghosting laboral rompe la cadena de confianza que sostiene cualquier organización. Entre las consecuencias reales están los costos de reclutamiento que se duplican, procesos detenidos porque la persona nunca llegó, equipos desbalanceados por ausencias inesperadas, cultura organizacional erosionada donde se asume que si desaparecer no tiene consecuencias, la responsabilidad se diluye.
También un paralelismo con el ghosting personal; el desgaste emocional.
El ghosting laboral es, en esencia, una ruptura unilateral del pacto ético del trabajo. Es cuando el silencio dice: “No te respeto lo suficiente para despedirme de ti”
Aquí tocamos la fibra ética. Desaparecer sin aviso es un acto que comunica: Desvinculación emocional total, desinterés por el impacto en otros, incapacidad o falta de voluntad para sostener una conversación incómoda, deshumanización del vínculo laboral.
Es una forma de decir: “No te debo nada” aunque sí se debe algo: la mínima cortesía de cerrar un ciclo.
Y aquí aparece la paradoja: una generación que exige respeto, dignidad y empatía… a veces no sabe cómo ejercerlas hacia el otro.
El ghosting laboral es exactamente lo contrario a las ceremonias, cierres y ritos de paso.
un rito de salida abortado. Aquí no hay palabra, despedida, reconocimiento, responsabilidad, memoria…Solo un vacío que deja heridas pequeñas pero acumulativas.
¿Qué revela este fenómeno sobre el mundo laboral? Que estamos en un momento de fractura ética y emocional entre lo que las empresas esperan, lo que las personas pueden sostener y lo que las generaciones saben comunicar.
El ghosting laboral no es solo irresponsabilidad: es incapacidad de gestionar la incomodidad, es agotamiento emocional, desconfianza estructural, desvinculación simbólica. Pero también es una llamada de atención: las empresas deben reconstruir la dignidad del vínculo laboral y las personas deben reaprender el arte de cerrar ciclos.
Yo Campesino Cuánta estulticia Presidenta necesita mejores asesores y no aplaudidores que la ridiculicen Miguel A. Rocha Valencia Independientemente de que el ganso le dejó como herencia su corcholata favorita el costo político de las reformas y con ello un gobierno unipersonal y autoritario, lo cierto es que los procedimientos para lograrlo no fueron del […]
Como es costumbre en la 4T, no sólo viola la norma al no licitar servicios de salud y medicamentos, sino que, además, en un acto de flagrante corrupción, oculta y reserva los datos de asignaturas y facturación como si fueran de seguridad nacional.
Debe analizarse bien el tema de la escasez del agua en México, porque al ser una nación rica en recursos naturales, la pregunta es: ¿escasez o mala gestión?
En momentos de que Rusia se involucra en la situación en Ucrania Turquía da pasos por la ampliación de la influencia en el Asia Central y Transcaucásica.
Deja un comentario