14 febrero, 2025•By Adalberto Villasana Miranda
Miguel Ángel Rocha. Yo campesino.
Yo Campesino
Vamos peor
Con declaraciones nacionalistas y triunfalistas, se oculta la realidad
Miguel A. Rocha Valencia
México ya es otro, uno donde cada festejo cívico se vuelve “Día del presidente” para lanzar estridentes arengas nacionalistas o triunfalistas cargados de verborrea vacía y demagógica con la cual se pretende ocultar la verdad de un país donde se acabó el federalismo y se nos impone, eso sí democráticamente, el autoritarismo de un régimen dueño de la verdad y… le ley.
Un régimen donde la Constitución se volvió instrumento para proteger el poder omnímodo donde la titular del Ejecutivo determina el peso, colaboración o enemistad de los poderes legales que en otro tiempo eran sus pares y pesaban lo mismo. Hoy eso ya no existe y lo peor es que es constitucional porque así lo determinó quien manipula la carta magna a su antojo y conveniencia.
Por eso cualquier celebración cívica o discurso oficial se ve maximizado por el poder del poder quien para eso se adueña de la narrativa nacional lo mismo a través del discurso mañanero que de la arenga pública de los actos oficiales donde la titular del Ejecutivo determina quien va y quien no, pues ahora ya no se trata de celebraciones nacionales sino personales.
Por eso México ya es otro donde la realidad se nos revela cada mañana desde el balcón del poder, donde la “única verdad” se expresa con frases patrioteras de independencia económica y cultural hasta la autonomía territorial y política, aunque por la puerta trasera se deje pasar a los invasores armados y listos para realizar tareas que en esencia corresponde a las policías o fuerzas armadas mexicanas.
Porque más allá del discurso, está la autorización oficial para la intrusión armada que se niega mientras se habla de negociaciones que no son sino la aceptación gratuita, a cambio de “perdón y tiempo” para hacer nada.
De ahí que mientras el discurso incluya declaraciones o modo y hasta fotos del recuerdo, la verdad es que la falta de un gobierno eficaz genera más incertidumbre y se abre a la intromisión como único recurso para capear el temporal que amenaza con convertirse en tormenta.
Ahí están los marines que entran como instructores, los barcos y aviones espías autorizados que sin recato se dejan ver pero son “excusados”; ahí están los signos recesivos de que habla el Sistema de Indicadores Cíclicos del Inegi derivado del pesimismo empresarial y la caída de sectores manufacturero y la construcción con su correspondiente baja en la adquisición de equipos y sus efectos en el empleo que con ser, presumen de los más bajos en desocupación, reportó la pérdida de 400 mil plazas a final de año y que no se recuperan.
Dicho indicador establece que si se ubica por debajo de 100 puntos y con tendencia a disminuir su valor, se “interpreta que el ciclo de la economía nacional está en una fase recesiva”. El Inegi colocó su lectura en 99.69 puntos.
Dirán que el indicador está mal y no dudamos que en breve el gobierno federal determine que el Inegi es mentiroso, corrupto que sólo beneficia a los neoliberales y se determine su rediseño o desaparición, ya que en la realidad oficial, los empresarios se toman la foto con la todopoderosa y manifiestan su adhesión al régimen con promesas de inversiones superiores a los 70 mil millones de dólares durante los próximos seis años.
Pero el caso es que, como ya hemos comentado, tales inversiones no fluyen desde hace varios meses, desde el pasado sexenio y ahora menos incluyendo la extranjera, derivados de la incertidumbre de don Trump que ahora amenaza con aranceles del 25 por ciento al acero y aluminio que ahora se sabe triangula china a través de México, así como por el “democrático” y “constitucional” marco legal que se impone desde palacio Nacional donde no cabe nada que no acepte o defina la actual dueña del país y encarnación del pueblo bueno, sabio y agradecido.
No olvidemos que para los empresarios los nacionalismos no existen sino intereses y más con sus dirigentes ya que éstos son personeros “oficiales” de quienes ponen el dinero, pero quienes deciden si cumplen o no sus ofrecimientos, son esto últimos ya que para ellos, el centro de todo es la utilidad, la ganancia segura y no van a aventurarse en un entorno como el de hoy donde la inestabilidad de un presidente y el autoritarismo de otra hagan peligrar sus capitales.
Incertidumbre es el juego por más que los voceros de capital como Carlos Slim Helú, con todo y sus 80 mil millones de dólares, salgan a proclamar su adhesión con un régimen y anuncien grandes inversiones que al final como le hicieron al ganso, no fluyen y sólo navegan con dinero oficial. Así lo hicieron en la pasada administración y hoy se acentúa precisamente por lo que está sucediendo. El problema mayor es que con Trump y la 4T todo puede empeorar.
Esto por que el 59 por ciento de los encuestados por el Banxico considera que el clima de negocios va a empeorar en los próximos seis meses en tanto que el 54 por ciento considera que es mal momento para realizar inversiones. O sea…
Urgido de recursos y de ser el amo que auxilia a sus súbditos, el ganso asesta golpes que hacen daño al país en todas sus estructuras. Insiste en acabar con el INE, acotar al TEPJF, dejar secos más fideicomisos, desaparecer al INAI y ahora, después de disponer de 350 mil millones de pesos de apoyos a la comercialización del campo, va sobre la Financiera Nacional para el Desarrollo Agropecuario, Rural, Forestal y Pesca bajo el argumento que es un “organismo atrofiado”.
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