3 julio, 2026•By Adalberto Villasana Miranda
Es temporal, pues este fenómeno se mantiene mientras duren los triunfos, aclaró Hugo Luis Sánchez Gudiño, académico UNAM.
Lo que ha logrado la Copa Mundial de la FIFA 2026 no lo pudo un discurso pacífico, un mensaje político o la religión, ha sido una pacificación, un paréntesis que ha conseguido neutralizar -por un breve espacio sobre todo cuando juega la selección de México- la polarización social, aseguró el académico de la Facultad de Estudios Superiores Aragón, Hugo Luis Sánchez Gudiño.
Es decir, anular temporalmente esta disputa entre distintas tendencias ideológicas y políticas. Posibilitó contrarrestar esa “guerra” entre un sector de clase media alta y otro mayoritariamente popular, añadió.
En estos partidos de futbol se han hermanado, hubo fraternidad de clases sociales. Entonces, sí, es un fenómeno de entretenimiento, de cultura de masas, pero también un termómetro social que ha alcanzado identidad y unidad nacional.
Empero, el doctor en Ciencia Política por la Universidad Nacional alertó que ello es temporal, es decir, mientras duren los triunfos y más o menos el éxito, pues en el momento en que se conviertan en derrotas entonces veremos el efecto contrario.
Cuando el equipo fracasa o pierde, la gran masa de afición también sale a las calles, pero no a festejar, sino a reclamar, enardecida. Ese enojo social lo traduce en violencia, tanto vandálica como en los famosos gritos homofóbicos.
Es temporal, pues este fenómeno se mantiene mientras duren los triunfos, aclaró Hugo Luis Sánchez Gudiño, académico de la Facultad de Estudios Superiores Aragón UNAM.
¿Al Ángel o al estadio?
El también académico de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales mencionó que un rasgo destacado en el primer evento global de futbol de organización trinacional es que tiene un precio demasiado elevado.
Pese a los altos costos para ingresar a un estadio y a la cantidad de productos que ofrece esta vitrina mundialista, anticipamos que eso no sería un obstáculo para que la masa ciudadana se conectara con él e hiciera su propia fiesta y celebración.
El gran público de seguidores, que son realmente las personas fanáticas y aficionadas de corazón a este deporte, no les preocupa ingresar al estadio. Ellos siguen el evento por la televisión, en su tableta, celular o a través de otros medios, aclaró.
“Pueden ver en una plaza pública el partido, los juegos de México y después de las trasmisiones celebrar, ya sea en el Fan Fest de la FIFA en el Zócalo, a las afueras del estadio, en el Ángel de la Independencia o en algunas de las plazas ya emblemáticas de nuestro país, tanto en la Ciudad de México como en todo el territorio”, refirió.
Lo que nadie pudo, el Mundial sí: neutralizar la polarización social, dice Sánchez Gudiño.
Contexto adverso
Sánchez Gudiño explicó que tanto en el Mundial de México 1970 como en el de 1986 hubo movimientos sociales críticos al gobierno y ahora correspondió a las Madres Buscadoras, entre otros colectivos, que tienen demandas concretas y que de manera justa reclaman ayuda y solución.
“En 1970 estaban muy frescos los acontecimientos de la noche de Tlatelolco de 1968, o sea, la ciudadanía tenía la herida abierta, entonces había protestas y críticas al presidente Gustavo Díaz Ordaz; todavía se recuerda cuando él inauguró el certamen en el Estadio Azteca, una enorme silbatina”. De igual manera, el Mundial de México 86 fue un evento posterior a los sismos ocurridos el año anterior. En ese momento se creó un movimiento social urbano de ciudadanos y de otras comunidades que perdieron sus bienes e inmuebles. Había también otro político a nivel general, incluso la UNAM vivía un movimiento estudiantil importante, concluyó el universitario.
El fútbol posibilitó contrarrestar esa “guerra” entre un sector de clase media alta y otro mayoritariamente popular.
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Donald Trump lo tiene muy claro, que hablen de él, que esté en las primeras planas de los periódicos, en los noticiarios estelares de la televisión, que se vuelva tendencia en las redes sociales.
Siempre dije que venía lo peor pero no imaginé que se atrevieran a tanto; se doblegaron las resistencias democráticas y escribieron en el Senado una página negra en la historia de México. El Ganso y sus lacayos en una orgía de violaciones a la Ley, se transformaron o se mostraron tal cual son incluyendo a quienes por reglamento debían mantener los equilibrios más allá de fracciones partidistas.
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