La familia un espacio de supervivencia

23 marzo, 2026 By Adalberto Villasana Miranda
Maestra Ivette Estrada. Abanico.
Maestra Ivette Estrada. Abanico.

Abanico

Las instituciones en busca de sentido…

Por Ivette Estrada

Cuando la soledad, vulnerabilidad y falta de sentido nos invaden, existe una pregunta que las instituciones no deben soslayar: ¿cómo reconstruir sentido en instituciones que perdieron su alma? Las instituciones que antes daban sostén como la familia, escuela, partidos, empresas e iglesias ya no saben cómo ofrecerlo.

Esas organizaciones se diseñaron para organizar la vida social, pero también para algo más profundo: dar sentido. Hoy, sin embargo, están atrapadas en una lógica técnica que las vacía de propósito.

La familia se volvió un espacio de supervivencia, no de transmisión simbólica. La escuela enseña competencias, pero no horizonte. Los partidos administran poder, pero no ideales. Las empresas gestionan métricas, pero no propósito. Las iglesias repiten dogmas, pero no acompañan la complejidad contemporánea.

El resultado es una sociedad donde nadie sabe quién sostiene a quién. Y en ese vacío, el algoritmo ocupa el lugar del oráculo: predice, ordena, selecciona, decide. Pero no sostiene.

Y aquí aparece la espiritualidad como rumbo y respuesta. No es religión. Es la capacidad de una comunidad para responder tres preguntas esenciales: ¿Quiénes somos?, ¿Qué nos une? Y ¿Para qué existimos?

Cuando una institución no puede responderlas, pierde legitimidad, cohesión y futuro. Por eso, incluso las instituciones lucrativas necesitan espiritualidad: sin ella no existe sentido y no hay proyecto humano que dure.

La espiritualidad genera confianza, crea pertenencia y sostiene la resiliencia. También inspira creatividad y legitima el poder.

No es un lujo. Es infraestructura emocional. Es arquitectura interior.

Algunas acciones que pueden crear espiritualidad son éstas:

1. Recuperar el propósito como brújula, no como slogan.

2. Crear rituales que unan y den identidad.

3. Formar líderes con inteligencia espiritual.

4. Construir comunidades reales, no solo equipos funcionales.

5. Introducir prácticas de contemplación y silencio. El ruido digital destruye la interioridad.

6. Honrar la historia y los símbolos.

7. Cuidar el lenguaje. El lenguaje es el primer territorio espiritual. En un mundo gobernado por algoritmos, la verdadera revolución no será tecnológica, sino simbólica. Las instituciones que aprendan a sostener emocional y espiritualmente a sus comunidades serán las que perduren. Las que no, desaparecerán.

Categorias: Opinión 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tambien te podria interesar...

Image

Reflexión

22 octubre, 2022

Silvio Lira Mojica Si no puede que renuncien El pasado miércoles 19 de octubre el Presidente Andrés Manuel López Obrador dijo sobre los gobernadores que, cuando una persona no da resultados debe renunciar. Bajo este criterio, entonces ya es tiempo que la Comunidad Politécnica le solicite a dicho Presidente que, le pidamos la renuncia a […]

Image

Hace campaña a favor de su corcholata

5 abril, 2024

Convertido en delincuente el ganso hace campaña a favor de su corcholata ¿Preocupado? Yo Campesino ¡Cállate chachalaca! Miguel A. Rocha Valencia.

Image

Se democratiza, diversifica y politiza belleza

6 abril, 2026

Abanico La belleza se democratiza, diversifica y politiza Por Ivette Estrada La mirada del consumidor derrumba el concepto clásico de belleza y lo sitúa a la par de la credibilidad, aunque para ello deba ser paradójica y abrazar lo “feo”. El atributo estético hoy es una estrategia de posicionamiento. Es decir, un lenguaje de mercado […]

Image

Está en cada uno el algoritmo de la felicidad

9 marzo, 2026

Abanico Algoritmo de la felicidad Por Ivette Estrada La felicidad cotidiana no es un misterio: es un proceso reproducible, una especie de algoritmo interno que podemos activar cada día para generar claridad, energía y una sensación estable de realización. No depende del azar ni de esperar grandes acontecimientos, sino de pequeñas decisiones que crean un […]

Cargando...