Es una forma de transferir deuda al Fisco

25 julio, 2025 By Adalberto Villasana Miranda
Miguel Ángel Rocha. Yo campesino.
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Tramposos

Paliativo a Pemex es de corto plazo y es una forma de transferir deuda al Fisco

Miguel A. Rocha Valencia

Los 10 mil millones de dólares que Hacienda le inyectará a Pemex mediante un fideicomiso es un respiro para pagar obligaciones a corto plazo, pero saldrá carísimo con tasas del ocho por ciento y ahondará el hoyo financiero de la petrolera cuya deuda asciende a más de dos billones de pesos de los cuáles el 80 por ciento está en dólares.

Tema fundamental es que esos 200 mil millones de pesos que se contraerán de deuda, no son inversión sino para tapar la incapacidad de la paraestatal de cumplir con el pago de sus créditos por vencer, además de los pendientes de casi 500 mil millones de pesos con proveedores, a algunos de los cuales se les palomeó y se les paga a través de la banca pública, como Banobras, el mismo que financia al Tren Maya.

Es decir que con los dineros de deuda que emitirá Hacienda, se tratará de cubrir el 10 por ciento del débito de Pemex, medida que, según calificadoras como Fitch Ratings, significa “un alivio bastante temporal y de muy corto plazo, una gota en un balde”, ya que la deuda inmediata con bancos asciende a 20 mil millones de dólares, más los intereses de este y el próximo año.

En suma. Pemex necesita alrededor de 40 mil millones de dólares para lo apremiante, incluyendo el adeudo a proveedores, lo cual provocará, seguramente que nuevamente se decrete el no pago de utilidades a Hacienda, con lo cual los gobiernos estatales se quedarán esperando recursos de participaciones por tercer año consecutivo.

La verdad es que, si por un lado el plan de los 10 mil millones de dólares va a dar aire a Pemex para sus adeudos más cercanos, incluyendo los pasivos a proveedores, la paraestatal está hundida porque al final de cuentas debe cerca de 120 mil millones de dólares que son alrededor de 2.5 billones de pesos en total y no se le ve por dónde pueda pagarlos ya que, en vez de ganar, pierde y el pasivo laboral que es otra historia, se abulta año con año.

Ni siquiera se puede planificar la transferencia de deuda a la de gobierno pues si eso ocurre, los papeles emitidos por y para Pemex, se volverán basura y serán exigibles lo cual, a pesar de contar con reservas internacionales por 240 mil millones de dólares en Banxico, haría que el país quebrara por la fuga de capitales.

Ese riesgo está latente, la insolvencia se acerca a pasos agigantados porque los ingresos tienen aumentos menores y no responden a las necesidades del país aunque sí a la política populista de la 4T, que ya anuncia el regalo de dinero a un nuevo segmento de la población donde se irán miles de millones de pesos para engrosar el “gasto social” que mantiene al pueblo agradecido.

No quiere decir esto que el dinero presupuestal se utilice para el pago de la deuda, hacerlo significaría que las calificadoras tacharan a Pemex como insolvente y nadie se atrevería a prestarle ni un centavo y a cabio si le pedirían que pagara no sólo interés sino el capital.

Se trata en todo caso de aliviar un poco más la deuda pública, disminuirla en serio para contar con recursos para inversión, dinero que cae cada día menos porque los empresarios no tienen confianza en el régimen autoritario que se impuso en México donde están sometidos los poderes constitucionales al capricho de palacio Nacional o La Chingada, así como los órganos electorales y no existen organismos autónomos garantes de la transparencia, midan la efectividad de la administración pública o sean árbitros en la asignación de concesiones.

Ya sabemos que aun no tocamos fondo, pero vamos muy rápido hacia el precipicio económico-financiero y todo por caprichos y soberbia del “yo mando y se aguantan”.

Habrá que preguntarse si vale la pena meter más dinero a ese barril sin fondo llamado Pemex sin siquiera hacer un esfuerzo por combatir la corrupción que supura, el desperdicio y eliminar el exceso de carga financiera que significa su pasivo laboral que ha engendrado camadas de millonarios entre robos, concesiones, huachicoleo y lo que todos sabemos.

Y ahora con esta triangulación con la cual quien se endeuda no es Pemex sino Hacienda, o sea el gobierno directamente, o sea que la amortización de los 10 mil millones de dólares se hará con dinero fiscal, lo cual es una trampa financiera, a ver cómo nos va ya que es una forma de transferir los adeudos de la paraestatal al débito general.

Categorias: Opinión 

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