Se hunde en el barro para golpear
Sin argumentos ni logros reales, el ganso se hunde en el barro para golpear. Yo Campesino. 4T de lodo. Miguel A. Rocha Valencia.

Por David Martínez
Se viene el Real Madrid – Bayern de Mübich, el clásico de Europa. Nada más y nada menos. 26 partidos entre ellos. Huele a vieja Copa de Europa. Veinte copas entre ambos clubs. El saldo de tan largo forcejeo es 11 triunfos merengues, 12 bávaros y tres empates, aunque si hablamos de eliminatorias directas, el Madrid ha ganado siete y los alemanes, cinco. Curiosamente nunca ha habido una final entre ellos.
El contexto de esta semifinal es el siguiente: el Madrid acaba de eliminar al City, el de la chequera árabe y el último campeón; se merendó al Barça en un clásico inolvidable y está a punto de ganar la Liga. El Bayern acaba de perder la Bundesliga a manos del Bayer Leverkusen y sólo tiene tiro la que sería su séptima Copa. Quienes dicen de una crisis institucional llevan algo de razón, dado que desde el Sextete existe un consumo de técnicos impropio de lo que es ese club.
Leyendo a los opinologos, esos que piensan que el Madrid lleva las de ganar, que ya se hizo lo más duro, nos daremos cuenta de lo falso del debate, de que el Bayern en la Copa de Europa tiene una cara feroz. No hay club más parecido al Madrid que el Bayern ni estadio más fiero que el Allianz Arena. Decir que está todo hecho es no tener mucha idea de lo que es ese club ni de lo que dicta su Historia. Es un choque de máxima tensión, en la cima de la Historia del fútbol.
La rivalidad es tan larga y tan profunda que ha producido muchísimas imágenes: el tipo que agredió al árbitro Linemayer y provocó el cierre del Bernabéu; la expulsión de Amancio en Múnich en su último partido europeo; el 9-1 del Bayern y la célebre frase de Boskov; el pisotón de Juanito en la cabeza a Matthäus; los cuernos de Augenthaler al público del Bernabéu; la foto del trofeo Bernabéu en el museo del Bayern, arrumbado, como si fuese el traste de la limpieza; el abandono del Bernabéu cuando se jugaba un partido de verano contra el Dinamo de Tbilisi; el corte de mangas de Van Bommel; las peleas de Roberto Carlos y Salihadmizic, que acabaron con una inédita sanción al brasileño; la imagen de un joven Raúl frente a un viejo Effenberg como si fuese el choque de dos carneros que se disputan el liderazgo; el cabezazo de Anelka, que certificó el pase a la final de lo que después sería la octava copa del Madrid, lo único que hizo el francés para que le recordásemos; Kahn diciendo que los Galácticos eran un flan y que Ronaldo no le volvería a anotarle después de la final del Mundial; un gol mal anulado a Sergio Ramos que costó la eliminatoria; el penalti de éste al limbo ante Neuer, en el Bernabeú, que inició eso que llamamos la memecracia; la revancha, dos años después, con dos testarazos en ese 0-4 al equipo de Guardiola; CR7 enseñando sus manos hasta marcar quince, el récord de goles de un jugador en una edición de la Copa; Ancelotti, rajando en una conferencia de prensa, sobre la preferencia de los árbitros hacia el Real Madrid.

La eliminatoria tiene sus morbos. Toni Kroos vuelve al sitio en el que se formó, de dónde salió de tan mala manera (jamás serás una estrella mundial, le dijeron). El Bayern fue el último gran club de Carlo Ancelotti antes de su regreso al Madrid (el Napoli y el Everton, evidentemente, están muchos escalones debajo en su currículo). Jude Bellingham regresa al estadio que le arrebató el título de campeón en el último partido. Tuchel se vuelve a enfrentar a Ancelotti dos años después de la famosa eliminatoria con el Chelsea. La vuelta, en el Bernabéu, te lleva a múltiples preguntas: ¿se confiará el Madrid a la mística del estadio? De hacerlo, ya sabemos lo que significa: un pésimo resultado en el primer partido. Otra mas o menos desde el mismo sitio: ¿es posible hacerle al Bayern lo que le hiciste al París, al Chelsea, al City (equipos que poseen dinero, pero no la mística de cómo se juega a esto)?
Como se puede ver, el uniforme rojo, ir al Allianz, despierta una inquietud muy profunda en la memoria madridista. La Bestia Negra. Sería mejor no verlos, la verdad. Saben competir, tienen a Kane, a Davies y al Müller. Pero un dato nos da esperanza: las tres últimas veces que han chocado ha pasado el Madrid, siempre ganando en Múnich. Veremos, pues. A disfrutarlo.
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