30 diciembre, 2024•By Adalberto Villasana Miranda
Abanico, por Ivette Estrada.
Abanico
Adiós 2024
Por Ivette Estrada
Desde Navidad aparece un clima de certidumbre y certeza que se impone a los vericuetos de la agenda pública. Es una tregua contundente y silente en la que asumimos otra oportunidad y nuevo principio de vida.
Fin de año es reflexión y nueva era que estará marcada por las reflexiones y vivencias. Se apaga la estridencia de celebraciones estereotipadas y emerge el soliloquio más contumaz. La vieja pregunta sobre nuestro sentido de vida aparece. Es la lucecita centellante y eterna que reaparece en los parteaguas de vida: ¿por qué estoy aquí? Y en torno a nuestra misión de vida o Contrato Sagrado gravitan nuestros momentos trascendentales y nimios.
Los tres sellos, vida, muerte y tiempo, a finales de año parecen cobrar un mayor protagonismo, por ello una nostalgia persistente y acuciosa, aunada a la celebración, el sentido de unidad y la esperanza que no se restringe a los credos cristianos. Materialmente es preludio de primavera.
La larga noche se desprende. De la magia nocturna solo permanecemos nosotros, los seres hechos de polvo de estrellas. En el nuevo año que reaparecerá en el calendario generaremos una proeza que nunca logramos antes.
Puede tratarse de algo tan maravilloso y único como recitar las tablas de multiplicar a un niño, componer una canción con la imaginación, hablar con Dios en el patio de la casa, pintar una barda, confeccionar una galleta o arreglar un mueble…
En la medida que nos reconocemos como seres únicos, con una trascendental misión de vida, aprendemos a valorar las pequeñas acciones, los momentos que forjan nuestra historia. Abrazamos la idea que lo importante no es lo que nos divide del resto de los seres, sino lo que nos hermana con ellos.
El éxito, entonces, ya no es una sarta de elogios y banalidades sino el recocijo íntimo de la serenidad y gratitud.
Termina el año. Los diarios nos endilgarán una serie de hechos contundentes transcurridos en ese lapso. Pero en realidad, lo que queda, es el auto concepto, todo aquello que nos permitió transmitir a los demás conocimiento, felicidad, esperanza o alegría.
Bendita la paz que está dentro de cada uno, la proclividad a perdonar errores y omisiones de otros y nosotros. Bendita nuestra libertad de respirar e imaginar. Que en este prefacio del nuevo año, en cada uno de nosotros existe gratitud y memoria, que honremos nuestra vida y raíces, que nos confiramos el don de amar. Y Dios, cualquiera que sea su nombre, guie nuestra vida.
Yo Campesino ¡Corruptos! “Venden a su madre, venden la pertenencia a una familia, a un pueblo”: Francisco Miguel A. Rocha Valencia Ahora que será nombrado un nuevo Papa, sería oportuno señalar algunas diferencias que puntualizó el extinto Francisco cuando se refiere a los pecadores y a los corruptos porque al final de cuentas todos hemos […]
Abanico Tecnología contra las mentiras Por Ivette Estrada La originalidad y la realidad de videos y grabaciones caminan en la cuerda floja. Se mimetizan con creaciones y manipulaciones de Inteligencia Artificial y cada vez se consolida más la interacción del mundo real y el virtual. La difusión deepfakes se multiplica año a año, pero paradójicamente […]
El próximo 28 de julio deberá elegir entre el proyecto liderado por Nicolás Maduro y el de la oposición encabezada por Edmundo González Urrutia. Votarán para decidir el futuro del país. TEXTUAL-es Por J. Adalberto Villasana Venezuela entre la izquierda y la derecha Están cercanas las elecciones en Venezuela, este 2024 los partidarios del gobierno […]
El turismo internacional va al alza, en la antesala del inicio del mundial de fútbol; la percepción de inseguridad queda al margen. TEXTUAL-es México está de moda, a pesar de inseguridad Por J. Adalberto Villasana Hay que contrastar encuestas y realidad; a pesar de la percepción de inseguridad que existen en las zonas urbanas del […]
Deja un comentario