8 junio, 2026•By Adalberto Villasana Miranda
Palabras Más / Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez
Palabras Más
¡Los prepotentes!
Un viajero no puede evitar seguir siendo un extranjero
para las ciudades que le fascinan; es un observador
desde afuera y sigue siendo un invitado
Pierre Loti
Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez
La semana pasada la cerramos con la noticia del secuestro de la periodista Roxana Berenice Guzmán Ramírez. En redes sociales se hicieron virales las imágenes de cómo hombres armados rompieron la puerta de su domicilio para llevársela. Fue hasta la mañanera del viernes, realizada en Veracruz, cuando le preguntaron a Claudia Sheinbaum sobre el caso y, obviamente, vino el espaldarazo para Rocío Nahle sin asumir responsabilidad directa; la respuesta de cajón fue que en el estado se está trabajando. Luego los reporteros insistieron en que la entidad es una de las más peligrosas para los comunicadores.
A la salida de la conferencia se dio una imagen desgarradora. La presidenta, con la ventana abajo, escuchaba felicitaciones y peticiones de los presentes. Una voz entrecortada por las lágrimas logró acercarse para abrazarla. Era la madre de la reportera plagiada, acompañada por otros familiares que ya han realizado manifestaciones para exigir resultados. Nadie puede tener la sangre tan fría como para no conmoverse ante una tragedia de esta magnitud. Es una tragedia. Esperemos que las investigaciones den resultados y que Roxana aparezca con vida, que es lo más importante.
En ese contexto de violencia, claro, claro, aunque las cifras oficiales insistan en que los delitos van a la baja, México sigue siendo uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo. Hay casos de censura, impunidad y agresiones constantes. Desde el año 2000, la organización Artículo 19 ha documentado al menos 176 asesinatos de periodistas, aunque podrían ser más. Los casos se incrementaron durante los sexenios de Peña Nieto y López Obrador. Estamos muy lejos de que los gobiernos, los de antes y los de ahora, garanticen plenamente esa labor.
Al poder no le gusta que lo revisen ni que le exijan cuentas. Por eso desaparecieron el INAI y los organismos locales de transparencia. La rendición de cuentas quedó reducida a las buenas intenciones y a la supuesta honradez de quienes gobiernan. Una vacilada propia de gobiernos populistas y autoritarios. Además, aprendieron del mejor: el Pejelagarto hizo gala de su prepotencia y luego otros siguieron el ejemplo, siempre con la tentación de la censura.
Un caso emblemático es el de Karla María Estrella, que abrió un debate indispensable sobre los límites entre la protección contra la violencia política de género y la libertad de expresión. La ciudadana fue obligada a disculparse públicamente con una diputada durante 30 días por una publicación en X, tras una resolución del TEPJF. Nadie puede justificar agresiones contra las mujeres, pero tampoco puede perderse la crítica a los funcionarios, que forma parte de la democracia. Al final, los promoventes quedaron exhibidos como intolerantes y hasta un llamado de atención recibieron por parte de Sheinbaum.
¡Vaya episodio el vivido en el programa de Luis Cárdenas durante una entrevista con el diputado del Verde, Héctor Serrano, sobre la persecución a periodistas en San Luis Potosí por la llamada Ley de Inteligencia Artificial! Dicha legislación busca sancionar la creación y difusión dolosa de contenidos falsos generados con nuevas tecnologías. Serrano sostiene que pretende proteger a la sociedad de la desinformación y de la suplantación de identidades, y que no es un instrumento de persecución contra informadores.
Sin embargo, se dijo que hay tres periodistas en la cárcel y otra comunicadora con orden de aprehensión, como Anahí Torres, quien asegura contar con el respaldo del Mecanismo Federal de Protección para Personas Periodistas. Al mismo tiempo, otros comunicadores denuncian una ofensiva por ser voces críticas del gobierno estatal.
El simple hecho de que periodistas perciban la ley como una amenaza evidencia el riesgo de que una herramienta creada para combatir la desinformación termine generando temor y autocensura. Dicho sea de paso, Serrano les hizo un flaco favor a sus jefes políticos, porque los periodistas terminaron responsabilizándolo a él, al gobernador y a otros funcionarios de cualquier cosa que pudiera ocurrirles a ellos o a sus familiares.
Aquella “Ley Serrano” ya se analiza en la Corte del acordeón. Veremos si existe coherencia. Ojalá la echen abajo… pero mejor ahí la dejamos.
Escríbeme tus comentarios al correo suartu@gmail.com y sígueme en la cuenta de Instagram en @arturosuarez_. Hasta la próxima.
Ninguno de los males que prometió combatir el profeta de la 4T desapareció, frenó o disminuyó: hoy, las diferencias sociales son más profundas, la corrupción ya no se disfraza, a la ley se antepone el cinismo del gobernante; la violencia crece con acumulación de más muertos que durante la “guerra” de Calderón, hay más pobres, deuda externa e impunidad.
Lo dicho, el dinero que se roban distinguidos personajes de la 4T va a dar a “paraísos” dictatoriales mediante transferencias disfrazadas y en maletas rellenas de dólares a cuentas de gobiernos y “empresas” de países como Cuba, Venezuela y Nicaragua para financiarse o bien a particulares a nombre de los remitentes, por eso no tienen registro de esos nuevos ricos mexicanos.
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