12 enero, 2026•By Adalberto Villasana Miranda
Dean Huijsen, un jugador que no encaja en los postulados del Real Madrid. Foto en X: @LaLiga
Ser defensa central en el Real Madrid
Por David Martínez
Acaba de terminar el partido contra el Barcelona en la Súpercopa de España y el Real Madrid ha dejado una imagen para el olvido: es un equipo sin ideas, no sabe qué hacer con el balón ni mucho menos qué hacer sin él. Ni hablar de cómo hacer para recuperarlo. Depende de la inspiración de sus individualidades para ganar según qué partidos. Y está claro que contra equipos que si tienen una idea de juego, eso no alcanza. En particular es preocupante la defensa, que no se trata sólo de impedir los goles, sino también de achicar espacios, jugar sin el balón y dar salida, eso que llaman primera transición, para construir un ataque sólido.
Es una acusación seria, que olvida la historia del Real Madrid y sus jugadores en esa zona. ¿Dónde están los Marquitos, los Santamaría, el nuevo Benito, el Sanchis padre, los Gallego, los Camacho, el Sanchis hijo, los Fernando Hierro, los nuevos Ramos, los Pepe? Un defensa central en el Real Madrid no es solo un muro impenetrable; debe ser un líder, un constructor de juego y un guerrero en el campo. Si miramos en todos ellos, veremos las cualidades clave que debe poseer un central para triunfar en el Bernabéu, basándonos en la historia del club y las demandas del fútbol moderno.
1. Fortaleza Física y Atletismo Superior. En primer lugar, un defensa central madridista debe ser un atleta de élite. La Liga Española y la Champions League exigen un nivel físico brutal, con duelos intensos contra delanteros rápidos y potentes. La altura es un plus –idealmente por encima de 1.85 metros– para dominar el juego aéreo, tanto en defensa como en ataques a balón parado. Pero no solo se trata de estatura: la velocidad y la agilidad son cruciales. En el Real Madrid, los laterales son los primeros en atacar y los centrales son aquellos que pueden recuperar posiciones rápidamente en las diversas transiciones del juego. Sin estas cualidades, un defensa quedaría expuesto en un equipo que presiona alto y deja espacios atrás.
2. Inteligencia Táctica y Lectura del Juego. El fútbol actual es un ajedrez a alta velocidad, y un central en el Madrid debe ser un maestro estratega. Esto implica anticipar jugadas, posicionarse correctamente y organizar la línea defensiva. La capacidad para leer el juego permite interceptar pases y evitar goles antes de que ocurran. Un defensa del Madrid debe tener elegancia en la salida del balón y tener tiempo perfecto para cortar el juego contrario. No se trata de ser sucio per se, sino tener referencias del espacio a ocupar. En el contexto madridista, donde el equipo domina la posesión, el central debe ser proactivo. No basta con defender; hay que iniciar contraataques. Es decir se busca un central con visión táctica, que pueda transformar la defensa en ofensiva, distribuyendo balones largos con precisión quirúrgica.
3. Habilidades Técnicas con el Balón. Atrás quedaron los días de los defensas “destructores” puros. En el Real Madrid, un central debe ser un “jugador total”. Esto significa dominar el pase corto y largo, driblar bajo presión y contribuir al build-up desde atrás. La posesión es sagrada en el Bernabéu, y un error en la salida puede costar caro. Un central que no maneje el balón con comodidad no encaja en el ADN madridista, que prioriza el control del partido.
4. Liderazgo y Mentalidad ganadora. El Real Madrid es sinónimo de “nunca rendirse”, y un central debe encarnar esa mentalidad. Liderazgo vocal y por ejemplo: organizar a los compañeros, motivar en momentos de crisis y asumir responsabilidades en jugadas clave. Además, la resiliencia mental es vital. El Bernabéu es un estadio exigente; los errores se magnifican, y la presión de ganar trofeos es constante. Un central debe mantener la concentración durante 90 minutos, incluso en remontadas épicas como las vistas en Champions. Es una condición extremadamente difícil: versátil, leal y siempre listo para el desafío.
5. Adaptabilidad y Polivalencia. El fútbol evoluciona rápidamente, y un central madridista debe adaptarse a diferentes sistemas tácticos. En parte, el fracaso contra el Barça se debió a la incapacidad de los defensas centrales para cubrir a los laterales. La polivalencia –jugar como lateral o incluso en el mediocampo– es un bonus. Ser defensa central en el Real Madrid no es solo un rol; es una responsabilidad histórica. Estos jugadores han sido los cimientos de éxitos inolvidables. Las cualidades físicas, técnicas, tácticas y mentales no son opcionales: son el estándar para un club que aspira a todo. En el verano pasado, el Madrid tiro de chequera para comprar a Dean Huijsen, un jugador que no encaja en estos postulados. En un fútbol cada vez más global y competitivo, Huijsen no combina la tradición con la innovación. En palabras más llanas carece del doctorado en ser hojaldra: no asusta ni a su sombra, con esa cara de niño bueno, asustado y perdido. El cambio por Alaba fue significativo, e inmediatamente se notó en el partido, en ese arrebato, el impulso de buscar el empate a como de lugar, aún a costa de que marcasen el cuarto gol en contra. Lo quisieron vender como el nuevo Ramos, pero ahora se ve claramente que no es lo mismo ser central del Bournemouth que del Madrid. Tiene tiempo -cada vez menos, eso es seguro- para demostrar, pero una cosa es segura: solo los mejores sobreviven en la Casa Blanca.
En un fútbol cada vez más global y competitivo, Huijsen no combina la tradición con la innovación. En palabras más llanas carece del doctorado en ser hojaldra.
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