19 noviembre, 2025•By Adalberto Villasana Miranda
Miguel Ángel Rocha. Yo campesino.
Yo Campesino
Duro vs economía
Revancha contra Salinas, saldrá muy cara a México, pero les vale
Miguel A. Rocha Valencia
Más allá de que Ricardo Salinas Pliego deba pagar sus impuestos, la determinación de dejarlo prácticamente en la miseria con recargos y actualizaciones, manda una seria de señales a empresarios, críticos y organizaciones sociales que deben tomarse en cuenta ya que es factor de alerta sobre todo entre inversionistas.
Es decir que de un hecho real de adeudos fiscales, se pasa a la exageración persecutoria a un empresario que debe, pero le cobran el principal y el “caballazo” para casi casi convertirlo en víctima de un gobierno que aparece como persecutor y que mueve a todo el aparato de poder, incluyendo el Judicial, para aplastarlo con un cobro que a simple vista se ve confiscatorio.
Pero además, “gracias” a ese “feeling” político que caracteriza al actual gobierno se procede en tiempos donde todo parece negativo como el asesinato del ex munícipe de Uruapan, Carlos Manzo, la insolvencia presupuestal que obliga a pedir prestamos de 1.7 billones de pesos para este año y recontratar el respaldo por 35 mil millones de dólares del BID, así como el clima de violencia y confrontación que se percibe en el ambiente.
Contribuyen a ese ambiente, las expectativas de bajo crecimiento, la caída del PIB por baja en la industria, el aumento de la deuda externa a niveles “impagables”, las amenazas del Donald Trump y la incertidumbre derivada de las reformas al marco legal doméstico que según los especialistas inhiben el ingreso a la economía del dinero privado nacional y extranjero tan necesario ante la caída de la inversión pública.
En ese ambiente, el mensaje de actuar confiscatoriamente contra un empresario explotador o no, deudor o no, es de tomarse en cuenta por parte de varios de sus colegas, incluyendo a aquéllos que cuentan con concesiones públicas como son canales de televisión o de banco quienes ahora con más ganas pondrán sus barbas a remojar para evitar convertirse en blanco ya de Hacienda a través de su Unidad de Inteligencia Financiera, el SAT o de la PGR.
Porque ese mensaje incluye lo que ya todos sabíamos: que no habrá una Suprema Corte de Justicia que ampare a nadie frente a decisiones del poder Ejecutivo y que ya se vio a las claras que a del UIF y los “señores” ministros, actuarán por consigna aunque sus justificaciones para determinar sentencias sean tan absurdas y partan de su propia ignorancia o simplemente porque al igual que el Legislativo, reciben instrucciones de “arriba”.
Lo más grave de todo es que en el gobierno saben todo el daño que causan con esas determinaciones que luego tienen expresiones como la de la marcha de la generación Zeta y otras que vendrán, así como sus efectos la inversión privada, endeudamiento y miserable crecimiento del país.
No les importa, lo primero es alcanzar los objetivos personales y tribales con el sometimiento de quienes disienten aplastándolos con todo el peso de un gobierno que ya mostró que no va a cambiar y quienes le otorgábamos el beneficio de la duda estábamos equivocados. El daño a las estructuras sociales y democráticas es tan grande como la desconfianza de los empresarios domésticos y foráneos.
Tan es así que nadie en la actual administración habla de pagar parte de la monstruosa deuda “atesorada” en menos de una década, pero sí encontraron la ruta fácil de pedir más dinero prestado para financiar se estrategia de comprar el agradecimiento del pueblo sabio del que de acuerdo con los cuatroteros, hoy alcanza a más de 32 millones de mexicanos beneficiados con programas clientelares.
Si acaso, se piensa de cavar hoyos de más deuda para refrescar la existente, pero en vez de disminuir habrá de crecer como lo es el déficit del año en curso del 3.5 por ciento, que pasará al 4.1 por ciento en el 2026, es decir seis décimas más que se traducirán en cerca de 180 mil millones de pesos más. Ahí están los números oficiales.
Ante ese panorama y los apartados para financiar programas sociales, pago de intereses y principal de deuda, subsidios a las “grandes obras” del sexenio pasado, así como las pérdidas y deudas de las paraestatales Pemex y CFE, no habrá margen para inversión pública ni confianza para que se ejerza la privada a pesar de las presiones con chantajes ni aunque México sea “hermosísimo”. De ahí la importancia de lo dicho por analistas en el sentido de que “no puedes fortalecer al débil debilitando al fuerte ni ayudar al pobre destruyendo al rico ni menos fundar la seguridad económica con dinero prestado”. Lo demás, es pura demagogia, es mentira.
Ya sabe el mesías tropical que cuando deje el poder, podría pagar culpas o sospechas de pecados. Le queda poco tiempo, se pone nervioso y a la primera mención en el juicio contra Genaro García Luna, explotó y afirmó que es más derecho el narcotraficante y asesino Jesús Reynaldo Zambada que el abogado César de Castro quien defiende al exsecretario de Seguridad en el juicio que se le sigue en EU.
Aunque el empresario Germán Larrea no merece más de lo que se ganó por agachón cuando golpearon a otros hombres de negocios, el hecho de que con un solo movimiento el ganso le haga perder cerca de 28 mil millones de pesos, seguramente traerá consecuencias para los mexicanos pues nuevamente golpeará la inversión privada más allá de los 30 mil empleados de Grupo México.
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Los poco más de 3 mil kilómetros de la frontera México-Estados Unidos y sus 40 garitas, pero, sobre todo, los más de 150 puntos de acceso por donde ingresas los miles y miles de inmigrantes, son una zona de alta tensión, donde cualquier estallido social puede desencadenar en una tragedia.
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