22 octubre, 2025•By Adalberto Villasana Miranda
Miguel Ángel Rocha. Yo campesino.
Yo Campesino
Bien podrido
¿Y si en vez de reinventarse se ponen a trabajar y asumen liderazgos?
Miguel A. Rocha Valencia
Más allá de la estridencia, discursos incendiarios y refundaciones está el interés de los “dueños” de las franquicias políticas por conservar el poder y las prebendas que conlleva y sin importar el color caen en los mismos ejes demagógicos de “familia”, “pueblo”, “Patria” o bien estar.
El punto es que nadie les cree, ni ellos mismos y sólo sacan invenciones y ocurrencias que les permiten sostenerse donde están y cobran como próceres de la Patria, pero en el fondo, son los mismos incapaces de renunciar a sus posiciones por el bien de una causa y el surgimiento de liderazgos auténticos, cultos y preparados como lo fue el fundador del PAN, el exrector de la UNAM, Manuel Gómez Morín, quien también encabezo al Banco de México.
Pareciera que en estos tiempos la mediocridad de Marko Cortés o Jorge Romero Herrera es la norma con voces que apenas se escuchan aunque tengan gran estridencia como las de Alejandro Moreno, Ricardo Anaya Cortés o Germán Martínez Cázares, porque carecen de liderazgo y credibilidad; no hay más.
Hoy ya no existen los Maquío o los José Angel Conchello, Heberto Castillo o al menos un Jefe Diego, auténticos líderes o los estadistas como Jesús Reyes Heroles o el mismo Luis Donaldo Colosio. Y no se trata de sueños nostálgicos sino simplemente de estaturas políticas. Los de hoy no les llegan a los talones.
Es decir, vivimos en un México donde los medios, periodistas asumen el papel de lideres sociales porque los políticos, estigmatizados se volvieron harina del mismo costal de ambiciones que no ocultan e intentan ocultar con un disfraz de redentores que no les queda y nadie les cree. La oposición se sostiene en los medios electrónicos y tradicionales a pesar de los intentos por callarlos a billetazos y chantajes.
No se trata de refundaciones con los mismos ni muchos menos se trata de cambiar siglas, colores o logotipos sino de asumir responsabilidades políticas, personales y éticas de cara a la sociedad.
De nada sirve pintar la fachada para ser los mismos; ahí está Alejandro Moreno Cárdenas que convoca a asambleas para justificar sus ambiciones, pero resulta incapaz de reconstruir estructuras del tricolor. ¿Dónde quedaron la Ligas de Comunidades Agrarias y la CNC, o la CTM o la CNOP? Fueron reducidas a cascarones vacíos abandonadas por liderazgos y talento simplemente porque quien encabeza al PRI, no tiene la estatura de quienes por ahí pasaron y es parte de la mediocridad.
Capacidad y talento es lo que le falta a un México huérfano de estadistas, de políticos por lo menos de medio pelo, imbuidos de un compromiso de servicio público y no de revanchas, rencores y complejos que nos llevan a la mediocridad de una clase que no la tiene y que ve en el quehacer burocrático la oportunidad de cumplir sus ambiciones personales, grupales o tribales, incluyendo venganzas.
Por eso a los opositores naylon de hoy no los quieren, no los toman en cuenta y sí por el contrario, desde el poder, habrán de cortarles alas, quitarles privilegios y si es posible la existencia a partir del axioma de que el poder no se comparte.
Lamentarán si no reaccionan su vileza y falta de compromiso con la sociedad; ya están en la historia como parte, cómplices de la desgracia que vive nuestro país donde ustedes los de los partidos son culpables; privilegiaron sus intereses, mezquinamente prefirieron las migajas de poder, sus cotos y de sus cuates; hicieron de las franquicias oficiales una fuente de ingresos antes que el camino para consolidad una de democracia y una economía como la que soñamos millones de mexicanos.
La verdad, no tendrán cara frente a la historia para lamentar o reclamar lo que suceda con México y más ahora cuando en economía no se ve salida alguna más que el precipicio. Prefirieron con sus grupos quedarse con siglas que se pudrieron en sus manos antes que entregarlas a generaciones de nuevos liderazgos; hicieron huir a quienes pudieron refrescar las filas, quebraron sus propias estructuras internas y se convirtieron en tiranos verticales sin concesiones para nadie ajeno a sus tribus o cofradías. ¿Esa es la visión moderna?
Está visto que el ganso pide lealtad absoluta aunque él no la tenga con sus súbditos a quienes puede traicionar y cambiar la jugada se le parece necesario para ser él el único hacedor, dador y benefactor de los mexicanos. En suma, él manda incluso por sobre la ley que se deben hacer los lacayos, empezando por quienes se visten de legisladores, más si son aspiracionistas como el tal Nacho Mier que se siente ya en la silla poblana.
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