12 febrero, 2026•By Adalberto Villasana Miranda
El baile sonidero no es entretenimiento superficial, es memoria colectiva, transmisión intergeneracional de saberes: Diana Sánchez Barrios.
Ciudad de México a 12 de febrero de 2026. – “Hoy no discutimos solamente una fecha conmemorativa. Hoy discutimos el reconocimiento institucional de una identidad colectiva.
Cuando hablamos de cultura sonidera, hablamos de territorio. Hablamos de barrio. Hablamos de una comunidad organizada alrededor del sonido, del baile y del saludo al micrófono”.
Lo anterior fue expresado por la diputada y coordinadora de la Asociación Parlamentaria Mujeres por el Comercio Feminista e Incluyente Diana Sánchez Barrios al solicitar mediante un proyecto de decreto en el que se solicita que el día 16 de noviembre de cada año se instituya como “Día del Sonidero” en la capital.
Durante su argumentación comentó que la cultura sonidera ha sido, durante más de seis décadas, un mecanismo de producción de identidad barrial en la Ciudad de México. “En contextos de desigualdad estructural, donde históricamente el acceso a los circuitos culturales formales ha sido limitado para sectores populares, los sonideros generaron su propio circuito cultural autónomo”.
De acuerdo a lo anterior agregó “eso, compañeras y compañeros, es democratización cultural. Hoy, esa democratización cultural se encuentra respaldada por la Cuarta Transformación mediante políticas públicas que han asumido el compromiso de reconocer, proteger y dignificar la cultura que nace del pueblo”.
Asimismo, señaló que el sonidero es precisamente: una apropiación cultural del espacio público. “Las calles dejan de ser tránsito para convertirse en comunidad. La esquina deja de ser anonimato para convertirse en encuentro y el sonido deja de ser ruido para convertirse en identidad.
En barrios como Tepito, Lagunilla, el Peñón de los Baños o San Juan de Aragón, Los Picos, Agricola Oriental, San Miguel Teotongo, Lomas Estrella, y muchos otros el baile sonidero no es entretenimiento superficial. Es memoria colectiva, es transmisión intergeneracional de saberes.
Es lo que la antropología jurídica reconoce como práctica cultural viva. Los famosos “saludos” al micrófono son rituales de reconocimiento. Nombrar al barrio, a la familia, a la pareja, es afirmar existencia.En sociedades marcadas por exclusión social, el reconocimiento público tiene una dimensión profundamente política”.
Desde la tribuna del recinto de Donceles y Allende dejó en claro que el gobierno de la transformación impulsa políticas públicas con un enfoque distinto: “sustituir la exclusión por inclusión, la desconfianza por diálogo y la criminalización por regulación con perspectiva comunitaria”.
En otras líneas de su discurso dejó en claro que “cuando se asocia al sonidero con desorden, cuando se le criminaliza bajo criterios discrecionales, lo que se está cuestionando no es solamente un evento musical: se está cuestionando la legitimidad cultural del barrio. Y eso reproduce desigualdad simbólica.
Reconoció que en el movimiento sonidero participan mujeres, juventudes, población de la diversidad sexual, personas migrantes, comunidades indígenas urbanizadas.
Por lo que “para muchas mujeres sonideras y comerciantes, el espacio sonidero es también espacio de autonomía económica. Para muchas personas LGBTTTIQ+, ha sido un espacio de expresión segura en contextos donde otros espacios resultan hostiles.
La pista de baile ha sido, muchas veces, más incluyente que muchas instituciones”.
Finalmente dijo que instituir el 16 de noviembre como Día del Sonidero es un acto de justicia cultural. “Es reconocer que la identidad de la Ciudad de México no se construye solamente desde los grandes recintos, sino desde el barrio. Pero sobre todo es cumplir una demanda, de los sonideros.Es entender que la ciudad es plural, diversa y profundamente popular.
Y remató diciendo que el movimiento sonidero es una economía popular organizada. “Genera empleo, circulación económica local, cadenas productivas en sonido, logística, técnica, comercio ambulante, producción cultural. Es parte del ecosistema económico barrial.
Negarlo o invisibilizarlo no elimina su existencia; por el contrario, profundiza la exclusión. Por ello, la Cuarta Transformación ha puesto como prioridad erradicar la exclusión histórica, reconociendo, visibilizando y fortaleciendo las expresiones culturales que nacen del pueblo”.
Diputada Diana Sánchez Barrios solicita que el día 16 de noviembre de cada año se instituya como “Día del Sonidero” en la capital.
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